16.09.16



Mariano Ángel Puerta para

Soy Golfista Colombia, nº 61







Leía en un pasado número de esta estupenda revista el retroceso significativo que se está produciendo en todo el mundo para nuestro deporte. Campos que se cierran, descenso del número de jugadores, así como el abandono de las más jóvenes generaciones, preocupante, muy preocupante.


Como más disfruto del golf es saliendo al campo con mi hija de 7 años y mi mujer… que por supuesto no tiene edad. No siempre fue así nunca había jugado con niños antes de que mi hija lo hiciera solo con rivales o con amigos, adultos que siguen las reglas y que a veces, solo a veces, dan conversación de futbol o de política.


Cuando llego el momento de salir con mi hija supuse que seguiría las reglas, hablaría del colegio, de sus amigas o de series infantiles de TV que la vería golpear la bola, hacerla rodar, embocar el putt… ¿salir corriendo detrás de los pajaritos? ¿perseguir ardillitas que salen a su paso por el campo? ¿quedarse oliendo y mirando fijamente las florecitas junto al fairway? Nunca se me podía haber ocurrido lo evidente. Lunita era una preciosa niña que se comportaba, actuaba y jugaba como tal.


“Lunita no puedes salir corriendo detrás de las ardillas, hay personas detrás de nosotros y les estamos molestando” “hija hay que ir más deprisa, molestamos al resto de jugadores” …” papa, no hay nadie detrás”. Y así era, no había nadie detrás, el que le estaba molesto era yo. Mi mujer tras verme reñir a mi hija con estos y similares comentarios me comento que como siguiera haciéndolo, Lunita no iba a querer jugar con nosotros.

Estaba queriendo que mi hija fuera una adulta olvidando que es una niña y que el golf era uno de sus juegos favoritos, “papa lo que más me gusta es nadar, luego jugar al golf, montar en bici, patinar y montar a caballo”


Gracias a mi mujer, recordé que mi hija se lo pasaba muy bien jugando siendo el golf uno de sus juegos favoritos y cambié. Ahora mi hija disfruta, aprende y mejora poco a poco al no recibir mis críticas, mis comentarios, reales o acomodadas a mi interés y sale al campo a pasarlo bien, disfrutando del golf junto a sus padres y siendo felices los tres con ello.


Los hijos reciben constantemente en el golf un trato inadecuado, no les dejamos entrar en los clubs sociales, no les permitimos jugar en los mismos horarios y cuando despuntan, los padres les presionamos para que alcancen premios y reconocimientos. Creamos a nuestros hijos presiones innecesarias de aquellos que más quieren, sus padres, solo para que nuestro ego e incluso nuestra incapacidad quede resuelta por nuestros hijos. Muy a menudo esto se traduce en el abandono del juego cuando llegan a la adolescencia perdiendo así las saludables costumbres, valores y hábitos intrínsecos al deporte.


La popularidad que indudablemente va a generar al golf los juegos de Rio, así como los de Tokio donde nuestro deporte esta confirmado, nos hace pensar que hay una decena de años, quizá más, para que cambiemos esa manera de tratar a nuestros hijos permitiéndoles que aprendan, mejoren , disfruten y sean felices saliendo al campo con sus padres, amigos y rivales, evitando el abandono de los campos que últimamente se está produciendo por las generaciones más jóvenes dando lugar a que el golf si tenga futuro, un gran y merecido futuro que todos deseamos, que nos hará felices a ellos e incluso más a nosotros.


Mariano Ángel Puerta

Coach profesional, autor, conferenciante, formador, profesor,consultor, blogger.

Director Comercial de la consultoría PUMA4,

creador del Método Coaching Golf y Juego Interior,

Premio al mejor coach de España 2015 por GSMS





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