27.06.16



Edna Solagne Puentes para

Ludificación, Coaching y Golf





En el diario transcurrir de mi vida, el hoy ha llegado. Muchas han sido las experiencias que he vivido, algunas duras, otras hermosas, pero lo realmente cierto es que han sido la universidad de mi vida. Han sido el eje que me ha centrado y direccionado. Cada experiencia sentida, me ha edificado, formándome como ser humano, sensible, sociable, servidor y transparente. Sobre todo, muy consciente y empeñado en aumentar cada día mi fe absoluta, reeducando la mente, cambiando los malos hábitos, quizás heredados, adquiridos socialmente o sencillamente creados.

A lo largo de mi existir han transitado seres que me han aportado de una u otra manera. Seres que sin importar el espacio en que se encuentren, han alimentado mi alma, tallando en mi vida figuras de gran valor. También han llegado seres que desde su infinita ignorancia han lastimado parte de mi ser. Los quiero, los perdono y sobre todo les agradezco, porque gracias a su actitud y misión, aprendí una determinada lección.

A veces nos empeñamos en un deseo particular, ya sea de amor, de bienes materiales, de necesidades particulares, en fin...nos olvidamos que todo en la vida es un proceso, que todo se logra si creemos, si damos rienda suelta a nuestra actitud positiva, si dejamos de lado el mal hábito del lamento, de sentirnos víctimas y en cambio, echamos a volar nuestra fe absoluta llamada…positivismo, transformándose en milagro.

He dejado de lado el apuro, lo he cambiado por paciencia. He aprendido a tomar riesgos, a enfrentarlos, a ver lo bueno de cada persona, a transmitir lo que hay en mí interior, a dar sin esperar nada a cambio. Aunque me ha costado dejar actuar libre y naturalmente los acontecimientos de mi vida. Entender que todo tiene un “para qué”, que todo se da en su momento y tiempo justo.

Igualmente me empeñe en amarme, valorarme, hacerme cargo de mi misma. A ser fuerte, no un ser insensible, si no a asumir con responsabilidad y serenidad los quehaceres de la vida. A crecer espiritualmente enriqueciéndome como persona, llenando mi alma, haciéndome…¡¡¡Feliz!!!

Algo muy primordial hay en mi vida y es la fuerza de Dios que me impulsa, con su divino e incondicional amor, guiándome, en cada paso que doy. Es el viento que direcciona las velas de mi barco. Así vivo feliz, avanzando tranquila y segura, siguiendo esa gran luz con origen divino. Gracias, gracias, gracias.

Es una constante que habita en mí, perseverancia altiva y entusiasta no falta, "Una gota tenue rompe la roca más fuerte, no por su fuerza, sino por su persistencia" es el lema que mi mente adoptó. Cada día me doy permiso para que lo mejor llegue a mí. Abandono mi ego y doy lugar al espíritu divino. Ofrezco, respeto, sinceridad, humildad, apoyo. Me permito los cambios positivos que sencillamente pueden ocurrir, desde un simple acontecimiento, un comentario o una coincidencia. Ofrezco lo mejor de mí porque sé muy bien que el universo devuelve lo ofrecido.

Jesús dijo “Si quieres ser como yo, sabiendo que todos somos parecidos, te ayudaré, si quieres ser distinto a mí, esperaré hasta que cambies de opinión. Y cambiaras”. La vida es bella solo debemos dejar habitar el espíritu de la felicidad.

ESPA

Edna Solange Puentes
Pequeña empresaria en Ibagué, Colombia y colaboradora de Ludificación, Coaching y Golf así como en La Radio de Coaching Golf





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