29.01.16



Soy Golfista, Colombia nº 54





Estoy seguro que recuerda mi anterior artículo, les relataba un torneo en el cual mi peor enemigo… fui yo mismo. Contra el tramposo reaccioné de inmediato, sin embargo, contra mí, nunca lo hice. Mis pensamientos, mis conversaciones interiores, en definitiva, mi juego interior, influyó permanente, negativa y desafortunadamente en mi juego exterior. Lo hizo de tal manera que mi disfrute, mi tarjeta y mi hándicap fueron maltratados tal y como que lo había hecho yo criticándome y hablándome mal a lo largo de 18 hoyos.

Hace unos años me tocó jugar con un desconocido en un campeonato, Manuel. A lo largo de todo el juego no paraba de insultarse, acordarse de la madre de quien fabrico sus palos y por supuesto del excelso diseñador del campo. Ante cualquier fallo se enfadaba de tal manera que incluso llegó a partir la varilla de un hierro 5 al golpear con furia el suelo tras un fallo.

La casualidad nos hizo compañeros de buggy lo que nos permitió ir hablando de vez en cuando sobre nuestras vidas. Me contó que era cirujano y luego más tarde supe que además era un reconocido y prestigioso profesional.

Imaginan en medio de una operación a Manuel operando a corazón abierto a un paciente, por ejemplo, usted. Mientras que Manuel esté realizando la intervención imagínense que cogiera su corazón y el bisturí lanzará este último por la ventana y el primero al suelo gritando “no sirves para nada”, el resultado de la operación sería fatal para usted y para el.

Estoy completamente seguro que las conversaciones interiores durante cualquier operación de Manuel, deben ser completamente distintas, tensión no le faltara desde luego, sin embargo, no creo que el esperpéntico ejemplo que le acabo de relatar tenga lugar en su mente. Todo lo contrario, respeto, positividad y convencimiento de ser capaz de resolver correctamente circunstancias inesperadas harán un éxito de todas sus intervenciones, de su “juego exterior” profesional.

Así que, si quiere que su golf mejore lo puede conseguir de una manera muy sencilla, hablase bien. Entrene, practique y esfuércese, durante este proceso o cuando lo aprendido lo lleve al campo, respétese, valórese y anímese. Su golf mejorara exponencialmente. Y esto no significa que va a poder volar si se tira de un rascacielos, una cosa son los sueños y otros son las fantasías estoy seguro que me ha entendido.

Busque alguna o algunas frases que le puedan ayudar a que se convierta en una rutina el sencillo habito de hablarse bien. Yo suelo utilizar dos frases muy distintas que me ayudan antes de jugar un torneo. Durante los entrenamientos de los días anteriores una de Albert Camus “a través del duro invierno descubrí que dentro de mí hay un ser invencible”, siempre que por fin mi drive sale como yo quiero. Y antes de llegar al campo una Charles Barkley “el sexo y el golf son las únicas cosas que aun jugando mal se pasa un buen rato” me ayuda a recordar a lo que voy; disfrutar, divertirme y pasarlo bien. Y siempre lo consigo...en ambos casos.

Mariano Ángel Puerta

Mariano Ángel Puerta

Coach profesional, autor, conferenciante, formador, profesor,consultor, blogger.

Director Comercial de la consultoría PUMA4,

creador del Método Coaching Golf y Juego Interior,

Premio al mejor coach de España 2015 por GSMS